Mi primer avanzado p.1

Hace ya pasadas unas semanas me ha llegado un correo para invitarme a participar de un Curso Avanzado para el tercer ciclo de formación como adulto en el movimiento scout de mi país y, la verdad, a pesar de todas las circunstancias que me ha tocado pasar me he inscrito y preparado para asistir justo en las fiestas patrias de Chile -qué mejor que pasar las fiestas con personas nuevas, jeje- donde con todos los que asistiremos ya nos hemos comenzado algunos trabajos y lecturas previas que debemos tener listos.

Cuando más pequeño sentía que éste proceso era como ir a la Universidad, puesto que si no pasas la asignatura no hay mas remedio que volver a intentarlo al año que sigue, jaja.

Pues bien, hasta el momento me ha tocado intercambiar mensajes con 18 personas más que nos conoceremos en el lugar. Se ha generado un buen ambiente de convivencia y creemos que perdurará para siempre y con el objetivo de contribuir en el trabajo de la Rama Caminantes.

No lo había señalado antes pero, esta vez escogí ir al avanzado de la rama caminantes y espero el próximo año ir al de rama scout. Ambas ramas me gustan mucho para trabajar y, sin desmerecer a las demás, para mi representan un gran desafío.

Les mostraré como me fue en la siguiente publicación que haga, subiendo fotos y esas cosas.

Un gran abrazo y buena caza.

Recuerdo de Melosilla p.3 – Final

Kiuvo, hoy terminaré la historia escribiendo sobre la noche III y IV. Espero les guste.

NOCHE III

Desperté al sentir que me estaban picoteando la nariz mientras tenía mi cara rozando la pared de la carpa. Rápidamente me levanté, pensando que era una gallina o algo similar, abrí la carpa y busqué dónde se había metido el ave. En resumidas cuentas, no había algo que ver.

Al iniciar el día, las otras patrullas que acamparon nos preguntaron si nosotros nos habíamos levantado en la noche para ir a moverles la carpa por fuera mientras ellos dormían y así asustarlos. Nosotros lo negábamos y al parecer éramos los únicos a los que no les había ocurrido algo, siendo que, estábamos lo suficientemente alejados de las otras dos patrullas. A la Patrulla Panteras recuerdo que fueron quienes más se vieron complicados, dormían seis personas en una carpa para cuatro. Sintieron que les movían fuertemente la carpa. Pensaron que era el Jefe, el SubGuía salió de la carpa molesto a increpar al Jefe y al ver a su alrededor no vio nada, quedando lo bastante asustado. A la patrulla halcones le pasó algo similar, eran dos, salió el Guía de Patrulla a increpar y tampoco vio a alguien. Recuerdo dijo recitar un rosario de garabatos y cuando se dio cuenta que no había alguien, se metió a la carpa y a dormir. 

Hicimos todas nuestras actividades del día: Comimos, jugamos y compartimos. Lo más cómico del día fue que nos pidieron preparar puré de papa instantáneo y no faltó quien le puso más agua de lo que se debía, al final comimos algo así como una papilla de papa.

Ese día estuvo dedicado a la entrega de etapas. Como había vuelto hace unos pocos meses al Grupo y aún tenía Cernícalo, hice las pruebas para pasar a Halcón (antes cumplíamos una cartilla con objetivos, medibles por lo demás), así que también fui parte de las ceremonias de entrega. Los más nuevos recibieron Cernícalo, otros más antiguos su Águila.

Ya caída la noche, preparamos una fogata, contamos una que otra historia y reímos bastantes, no sin recordarnos lo que las patrullas Halcones y Panteras habían vivido. Al terminar, el Jefe indica que debíamos ir a acostarnos y prepararnos para el siguiente día. Pasado unos minutos y ya todos los demás durmiendo, me fueron a buscar y junto con un amigo en ese entonces de la patrulla Halcones, nos hicieron una velada de armas -esta ceremonia es del tipo Sachen, no era propia de mi Grupo, sino del Jefe que en ese entonces estaba con nosotros y venía de otro Grupo- donde pasamos fuera de nuestras carpas conversando y con el calor de una buena fogata. Escuchamos pasar a los animales nocturnos que nos rodeaban, nos callamos para escuchar la tranquilidad de la noche y así hasta el otro día, fue bastante entretenido para mi por lo menos.

 

NOCHE IV

Despertamos y ya nos preparábamos para terminar con las competencias. Definir quien estaba más cerca de ganar el campamento y sumar la cantidad de puntos que nos permitiría ganar el año a posterior.

Esta vez no me referiré a quien ganó. Eso quedará en el recuerdo de cada uno de los que participamos en el campamento.

Al caer la noche, llegaron más Jefes de la Tropa que no pudieron estar en todo el campamento por temas del trabajo para ver cómo estábamos y si todo estaba en orden. Llegaron con el dueño del lugar y su hijo. Nos invitaron a conocer el Lago Peñuelas en la noche, donde tuvimos que bajar todo el cerro del fundo, llegar al cruce e intentar ingresar al parque. Al llegar al lugar y ver que no podíamos hacer el ingreso a la Laguna, regresamos por el cerro y antes de subir todo jugamos un quite pañolín nocturno, bastante extremo por lo demás puesto que no veíamos bien y los ojos tampoco se acostumbraban.

Terminamos el juego, descansamos un momento y nos preparamos a ascender por el cerro. Al ser mi patrulla la última, nos correspondía ir al final de la fila. Eran alrededor de las 00:15 horas, nos alejamos del resto porque tenía a un patrullero cansado. Cuando retomamos y ya más cerca del campamento, un patrullero asustado dice MIREN!, apuntando hacia la derecha. Entre los árboles y arbustos vimos una figura más menos deforme que se escondió al ser sorprendida. Corrimos para poder alcanzar a las demás patrullas y al Jefe, contamos la historia mientras subimos y no pasaron más de 5 minutos cuando llegamos al campamento y nos dimos cuenta que la carpa estaba justo en la dirección en donde aquello que vimos se escondió.

Ya todos habíamos sido enviados a dormir, para qué detallar que con bastante miedo, recuerdo que costó dormir aquella última noche. Pero ya habiéndolo logrado, no pasó mucho tiempo para completar aquello que habíamos comenzado con mi amigo de la Patrulla Halcones…

¡Esa noche fuimos promesados! y comenzamos a formar parte de la hermandad Scout.

Esta ha sido mi historia, basada en un recuerdo de un campamento bastante importante. Lejos de que crean o no todo lo escrito en estas tres publicaciones, sólo puedo concluir en que cada campamento es una experiencia nueva. Sin embargo, lo único que lamento de aquel recuerdo es que, al volver al sábado siguiente, ninguna persona de la patrulla Panteras volvió a los Scouts. No por lo ocurrido como “paranormal” en el campamento, sino mas bien por otros temas.

A pesar de todo, ojalá algún día todos los que participamos de dicho campamento, hoy ya sin mucho contacto, puedan leer y quizás recordar una de tantas historias, así como los HIT’s del momento tal como “Soy una gárgola” o “Machete”, en ese tiempo cuando el Reggaeton recién estaba formando las tribus urbanas. Quien lea va a decir ¡ENTERO FLAITE!, pero a mi no me gustaba el reggaeton, hoy en día lo tolero.

Espero que les haya gustado esta tercera y cuarta “noche”. Los invito a seguir éste blog y mis otras redes Facebook, Instagram y Youtube.

Un abrazo y Buena Caza.

Recuerdo de Melosilla p.2

Kiuvo, hoy continuaré con la historia del campamento en melosilla, esta vez toca hablar sobre la segunda noche y cómo pasó de ser un simple campamento por uno más “interesante”.

NOCHE II

El amanecer del segundo día fue espectacular, ya la lluvia de la noche había acabado y se nos presentaban a lo menos 12 horas de actividades con un clima perfecto.

Recuerdo nos tocó armar el campamento como correspondía, eso quiere decir, realizando las construcciones. Habían unos troncos lo suficientemente largos como para cortar a conveniencia y armas nuestros rincones de patrulla, en dicha oportunidad sólo fuimos las patrullas Halcones, Panteras y Jaguares. Escogimos los lugares que mejor nos parecían, cortamos algunos palos que estaban allí para poder hacer nuestras construcciones y ya habiendo terminado se realizó la inspección para ver que la técnica de amarres haya sido bien aplicada, asegurándose que ninguno sea herido por un posible desarme de la estructura.

Una vez terminadas las construcciones, preparamos nuestra comida, almorzamos y descansamos lo suficiente como para comenzar con nuestras actividades. Si mal no recuerdo fueron algo así como unas olimpiadas, donde todos competíamos en actividades como: quien lanza más lejos un cerillo de fósforo, quienes se podían equilibrar más tiempo sobre un tronco, carrera de 50mts, etc.

Cayendo la noche, nos dirigimos a conseguir palos para armar nuestros fogones y llenar los bidones de agua para calentarla y cenar. En esos trayectos que hacíamos, debíamos pasar por un camino lleno de árboles que crujían -como si hoy en día no supiéramos que eso es normal, bah- y comenzamos a contar historias de los típicos mitos y leyendas chilenos, donde apareció la historia de “la llorona”, “el tetue” y “el trauco” como los más clásicos, situación que comprenderán que en la noche y con los sonidos que uno escuchaba, alentaban a que estas historias se volvieran más aterradoras. Pero bueno.

Ya con el estómago contento, nos preparamos para los tan esperados juegos nocturnos. Donde esta vez, habiendo pasado la lluvia, podíamos aplicar todas las técnicas de acecho aprendidas y así conseguir la ventaja que necesitábamos para alejarnos en el tablero de puntajes respecto a las otras patrullas.

Comenzamos jugando al Rayo Mortífero, actividad que consiste en conseguir tocar un objeto sin ser notado por quien lo protege, aplicando técnicas de sigilo, camuflaje, etc.

El lugar donde desarrollábamos la actividad era bastante amplio y nos permitía movernos libremente. Pero, sólo resumiré las dos situaciones que a mi me pusieron bastante nervioso, por no decir muerto de miedo, jaja.

En la primera ronda nos quedamos observando los movimientos del Jefe, que en ese momento se encontraba como “protector” del objeto a conseguir, así aprendíamos y pensábamos en estrategias que nos permitirían conseguir el objetivo. Recuerdo que mientras lo rodeábamos, pasamos bajo unos arbustos y llegamos tras un árbol, con otros Scouts miramos hacia los arbustos que ya habíamos pasado y vimos a otro Scout, que nos miraba pero no contestaba a nuestras señales o llamados a la acción que hacíamos. Unos momentos después otro compañero llega a los arbustos y le preguntamos si había visto al Scout que estuvo allí, él nos decía “de quién hablan” y quienes lo habíamos visto nos quedamos impresionados, lo cual duró poco puesto que estábamos más enfocados en conseguir el objetivo.

Terminada la ronda anterior, el nivel de dificultad aumentó y con ello nuestras técnicas debían ser pulidas en el momento (ensayo y error). En el espacio del juego existía una especie de “quebrada”, donde podíamos descender y rodear sin ser escuchados, allí decidí actuar por mi propia cuenta sin ser acompañado, puesto que sentía que al ir acompañado disminuía mis posibilidades de ganar la ronda del juego. Al bajar a la quebrada, rodee un poco el sector y encontré una especie de escalera de tierra que me permitiría volver a la superficie donde el juego se estaba desarrollando. Recuerdo en ese momento haber visto a un niño que se volteó cuando le dije que no se fuera por tal lugar, puesto que el jefe podría encontrarle. Acto seguido, ese niño se voltea a mirarme sin decir nada y vuelve su vista hacia el jefe. Yo un tanto molesto por no recibir respuesta, subí hacia donde él se encontraba y cuando le doy una palmada en la espalda para decirle “Oye, por qué no me respondiste” siento que mi mano terminó tocando al árbol, desapareciendo el niño y yo muerto de susto salté hacia la quebrada y corrí por mi vida.

Comprenderán que finalmente todos contamos parte de nuestra historia posterior al juego y muchos coincidimos en lo que vimos. Esa noche fue la segunda, pero aún, falta la tercera.

Con la próxima publicación terminaré esta historia e intentaré resumirla. Creo que en esta me excedí en cuanto al contenido pero la verdad es que mientras escribía y escribía iba recordando aquellos detalles que nunca recordaba al momento de contar la historia a mis cercanos.

Espero que les haya gustado esta segunda “noche”. Los invito a seguir éste blog y mis otras redes Facebook, Instagram y Youtube.

Un abrazo y Buena Caza.

Recuerdo de Melosilla p.1

Kiuvo, hoy tengo ganas de compartir algunas experiencias que tuve en mis campamentos, sobre todo cuando nos tocaba participar en los juegos nocturnos -no sé cómo se llamarán en otros países- lo cual consta en realizar actividades como el rayo mortífero, el loco u otros juegos scout.

Siempre me voy acordar de un campamento en Melosilla, comuna de Valparaíso. Fue un campamento largo, sólo de Tropa. Pero creo que el mejor recuerdo que nos deja fue todas aquellas experiencias “paranormales” que allí ocurriendo.

Cada noche era una historia nueva, algunos veían más personas jugar, algunos llamaban a otros niños y no recibían respuesta, así otras historias. Como bien decía, cada noche ocurría algo nuevo.

Ésta historia la iré escribiendo en “noches”, lo que corresponderá a cada capítulo.

NOCHE I

El día en que llegamos al lugar de campamento, tuvimos que subir un cerro bastante empinado, el día se encontraba soleado, pero no duró mucho. Mientras cargábamos nuestro cajón de unidad, pesado y que intercambiábamos a ratos con otros patrulleros, el día se nubló y comenzó a llover, la tierra se hizo barro y nosotros comenzábamos a descender 2 pasos cuando avanzábamos 3.

En la cima de nuestra travesía llegamos a un desplayo, aún llovía y el Jefe Tomás Araya, que nos acompañó en todo el campamento, previno cualquier situación (recordemos que antes no era tan conocer el clima con tanta precisión como ahora) que pudiera generar alguna desaventura. Sacó de nuestros cajones unos toldos y comenzamos a armar un refugio que nos permitiera armas nuestras carpas y construir así una especie de aldea.

Terminamos de armar nuestro campamento, llenos de barro en los pies y sin saber qué hacer, el Jefe nos enseñó un juego prácticamente de mesa y que hoy en día no puedo dejar de no jugar y enseñarlo, la llamada “Mafia”. El juego consistía en cerrar los ojos y mientras nos encontrábamos así, alguien debía tocarnos en el hombro y así saber si eramos parte del pueblo o de la mafia. La idea de esto es realizar juicios en virtud a las actitudes que tomamos, el “pueblo” busca a él o los mafiosos y decide si lo “sacrifican” o no. Una vez terminada la ronda, la persona con mayor cantidad de votos indicando ser el mafioso deberá revelar si lo es o no. En el caso de decir pueblo, todos aquellos que también lo son, se verán en aprietos puesto que comenzarán a dudar de cualquiera y la mafia como ya se reconoce seguirá buscando “víctimas”. En fin, una larga noche y un juego bastante entretenido, lo único que necesitas es fundamentos para salvarte.

Este fue sin dudas el primer día de un campamento, que por lo menos en mi caso, jamás olvidaré.

Espero que les haya gustado esta primera “noche”. Los invito a seguir éste blog y mis otras redes Facebook, Instagram y Youtube. Respecto a los videos en Youtube, haré una publicación en particular de ese tema. Pero no se preocupen porque igual seguiré haciendo videos.

Un abrazo y Buena Caza.